Suscribete y recibe actualizaciones.
Hablemos del PAN Jueves 16 de Marzo, 2006
Temas de este artículo: Desarrollo Interno
No sabemos nada de política ni somos políticos, pero… Hablemos del PAN.
El PAN es una nueva forma de entender, comprender y tener conciencia de nuestras conductas y formas de ver y actuar en nuestra vida.
Los estudios recientes del cerebro humano han demostrado la existencia de un cerebro reptil, un cerebro limbico, y la corteza cerebral. Pues hablemos un poco del cerebro reptil que creo es la parte problemática del ser humano.
Tenemos los seres humanos una mente reactiva y una mente analítica.
La mente reactiva.
La mente reactiva es la que la mayoría de las personas utilizan, y muchas veces sin la conciencia de la misma (parece ser que esto reside en el cerebro primario, el cerebro reptil, que únicamente reacciona para atacar, defenderse, o huir; y no razona [los instintos]).
Tal parece que este es el causante de la mayoría de nuestros males: alguien nos arremete o nos ataca física o psicológicamente y en lugar de pensar en lo que esta ocurriendo y el porque del ataque, lo primero que hacemos es defendernos atacando o defendiendo nuestros puntos de vista, no importando si estos están bien o no.
Esta mente reactiva (si alguien me la mienta o ladra, yo se la miento o ladro dos veces) es la conducta a veces poco congruente o tonta de muchas personas adultas, quienes con su propia actitud se estan lastimando pero no le paran con tal de que la otra persona también sufra.
Para que estes atento a tu mente reactiva en cada conducta que quieras cambiar o sacar provecho, utiliza el PAN.
El PAN es una respuesta posiblemente más lógica y razonada acerca de nuestra conducta.
El pan quiere decir:
P = Padre
A = Adulto
N = Niño
Esto se refiere en cuanto la forma de nuestra conducta ante los eventos o situaciones que nos ocurren en la vida.
Papel de Padre.
Por ejemplo, mi hijo o amigo hace algo que me disgusto. Si es mi hijo, normalmente lo regaño y lo castigo por que asumo el papel de padre castigador y prepotente. Si es mi amigo o conocido, también actúo como padre protector o como padre castigador.
Si soy un padre protector, le podré decir no importa échale ganas a la otra te sale. Pero si soy un padre castigador, le diré a como serás bue@!#% y pend@#$%.
Papel de Niño.
Si asumo el papel de niño cuando alguien me llame la atención y puedo gritar, pues gritare y hare berrinche; y si no puedo hacer eso entonces chillare y me hare la victima.
El papel más congruente es el de ADULTO.
Si soy adulto utilizare esa parte mágica de mi cerebro, esa parte que es el razonamiento, la inteligencia, y la voluntad. En lugar de ser una mente reactiva, utilizaré la razón y el desernimiento para ver que es lo que más nos conviene cuando sean una o más personas en conflicto, y trataré de crear una sinergía que nos permita beneficiarnos de la situación.
Es decir, razonar para crecer, y crecer razonando.
Y tu ¿cual papel adoptas ante la situaciones que se te presenta?
El papel de papá donde a todos quieres regañar o castigar.
El papel de adulto donde a todo le puedes ver una solución y una forma de aprender de lo sucedido.
O el papel de niño berrinchudo, latoso y chillón, o niño victima que vive posiblemente de su pasado.
En todos los casos es mejor siempre tener el papel de adulto, ya sea con nuestros hijos o con los demás. Este papel me permitirá seguir evolucionado como persona y como ser humano.
Pronto hablaremos de PRI, PRD, y PT.


En la familia, la oficina, etc, es muy importante identificar que actitud tomamos. En ocasiones es fácil aprovecharse de la autoridad que uno puede tener para obligar a las personas a realizar su trabajo, adoptando la postura de un padre regañon y haciendo mal uso de la autoridad que la compañia te otorga. A veces esto es ocasionado por elevadas cargas de trabajo que te dejan muy poco tiempo para organizarte y piensas que el dedicar unos minutos a explicar claramente lo que deseas puede ser una pérdida de tiempo. Lo primero que pensé fué en analizar mi supuesta autoridad y comprender la diferencia entre mandar y dirigir. Esto me ayuda a adoptar la postura correcta.
Para cada momento y cada situación que vivimos decidimos adoptar posturas para defendernos, justificarnos, etc. Cuando nos hacemos conscientes de estas actitudes podemos elegir la actitud correcta.